Retrato del equipo del estudio de arquitectura TAMY en un entorno natural

Studio Tamy: dos arquitectos en Andorra, del lugar al detalle.

Studio Tamy es un estudio de arquitectura establecido en Andorra, formado por Pierre Fauré y Léa Cazaban, ambos arquitectos.

Nos conocimos en la École Nationale Supérieure d’Architecture de Montpellier, donde fuimos desarrollando una manera común de abordar los proyectos. Desde entonces, nuestros recorridos complementarios nos han permitido acumular más de diez años de experiencia conjunta en arquitectura, reforma, arquitectura interior y seguimiento de obra, trabajando en proyectos residenciales, hoteleros y profesionales.

Esta experiencia nos ha enseñado, sobre todo, que una arquitectura exigente no depende únicamente de una buena idea o de una imagen atractiva.

La calidad final depende tanto del diseño como del control de todo aquello que permite llevarlo a la realidad: precisión de los estudios, coherencia técnica, anticipación de las decisiones, estimación de costes, coordinación de los diferentes agentes, organización de la obra y atención a los detalles de ejecución.

Para nosotros, la exigencia arquitectónica y el dominio del proceso son inseparables.

Es lo que permite convertir una intención en un proyecto construido coherente y conservar sus cualidades frente a los condicionantes técnicos, administrativos, económicos y de calendario que inevitablemente surgen durante una obra.

Nuestro trabajo empieza, por tanto, mucho antes de la construcción y continúa hasta aquellos detalles que determinan realmente la calidad de un espacio una vez habitado.

Los arquitectos de Studio TAMY en un paisaje de montaña de Andorra

Diseñar en Andorra empieza por comprender el territorio

La arquitectura en Andorra está íntimamente relacionada con su contexto de montaña.

La pendiente, la orientación, el soleamiento, las vistas, los accesos, la nieve, el clima, los muros de contención o la relación con los edificios vecinos influyen directamente en el diseño.

A estas condiciones físicas se suman los condicionantes urbanísticos, normativos y administrativos propios de cada parcela y de cada parroquia.

Pierre creció en Andorra y este conocimiento del territorio forma parte de la historia del estudio. Tras una primera formación técnica en electricidad y domótica y posteriormente en arquitectura, desarrolló su experiencia profesional en proyectos residenciales, hoteleros y profesionales antes de regresar a ejercer en Andorra.

Esta doble cultura, técnica y arquitectónica, contribuye hoy a una manera muy concreta de proyectar.

Buscamos convertir las limitaciones del lugar en oportunidades.

Una parcela en pendiente puede permitir integrar diferentes niveles en la topografía. Una orientación compleja puede conducir a estudiar con precisión las aperturas, la luz natural y las protecciones solares. Un edificio existente puede contener cualidades que una reforma permite conservar mientras transforma profundamente su funcionamiento.

El proyecto surge así del lugar, y no de una solución predeterminada.

Del edificio al mobiliario: entender el proyecto como un conjunto

Arquitectos trabajando sobre planos, una maqueta y el estudio de implantación de un proyecto

Trabajamos principalmente en proyectos de obra nueva, reforma y transformación de viviendas, además de arquitectura interior y diseño de mobiliario a medida.

Chalets, casas, apartamentos, hoteles, restaurantes o espacios profesionales requieren soluciones diferentes, pero nuestra metodología parte de una misma idea: entender el proyecto como un conjunto.

La implantación, los volúmenes, las circulaciones, la luz, las vistas, los materiales, las instalaciones, el mobiliario y los detalles constructivos se estudian como diferentes escalas de un mismo proyecto.

Esta continuidad es especialmente importante cuando se busca un resultado preciso.

Una buena arquitectura puede perder gran parte de su calidad si los detalles se resuelven demasiado tarde, si las instalaciones se integran posteriormente o si los materiales se eligen de manera independiente.

Por eso intentamos anticipar estas cuestiones desde la fase de diseño.

Una carpintería, una alineación, una iluminación integrada, la unión entre dos materiales o un mueble a medida pueden parecer cuestiones secundarias en un plano general. En la obra terminada, muchas veces son precisamente estos elementos los que marcan la diferencia.

Esta continuidad entre todas las escalas resume nuestra forma de trabajar: del lugar al detalle.

Diseñar con precisión antes de construir

Gran parte del trabajo del arquitecto deja de ser visible cuando el proyecto está terminado.

Antes de la obra están el análisis del lugar, el estudio de la normativa, las primeras hipótesis, los bocetos, los planos, las secciones, los detalles, las soluciones constructivas, la coordinación técnica, las estimaciones económicas y los trámites administrativos.

Damos especial importancia a esta etapa.

Durante las primeras fases exploramos diferentes posibilidades antes de definir una respuesta: distribución, relación con el paisaje, implantación, volúmenes, materiales y principios constructivos.

Planos, dibujos, referencias, maquetas e imágenes permiten convertir progresivamente las ideas en decisiones concretas.

Este trabajo de investigación se recoge en nuestro Quadern d’esbós, el cuaderno de diseño que entregamos a nuestros clientes al finalizar la fase inicial de proyecto.

Posteriormente comienza un desarrollo mucho más preciso.

El objetivo es resolver el máximo número posible de cuestiones arquitectónicas, técnicas y económicas antes de que lleguen a la obra, cuando modificarlas resulta más difícil, más costoso y puede afectar al calendario.

Esta anticipación incluye materiales, equipamientos, detalles constructivos, mobiliario integrado, coordinación entre oficios y las principales decisiones con incidencia sobre el presupuesto.

Para nosotros, una obra bien controlada empieza por un proyecto suficientemente desarrollado.

Controlar costes, plazos y decisiones

La arquitectura implica tomar decisiones de manera constante.

El presupuesto no es simplemente una cifra que debe verificarse al finalizar el diseño. Es un dato de proyecto que debe integrarse progresivamente.

Lo mismo ocurre con los plazos.

Por ello intentamos relacionar desde una fase temprana las ambiciones arquitectónicas, las soluciones técnicas, el coste estimado y el calendario de ejecución.

Esta metodología permite detectar las decisiones importantes cuando todavía pueden abordarse de forma razonada, en lugar de descubrirlas con urgencia durante la obra.

Durante la consulta a las empresas, una documentación precisa ayuda asimismo a definir mejor las prestaciones, comparar propuestas y reducir las zonas de interpretación.

Ninguna obra está completamente libre de imprevistos. Construir y reformar implican necesariamente capacidad de adaptación.

Nuestro papel consiste en reducir las incertidumbres evitables y establecer un marco suficientemente sólido para gestionar correctamente las que permanecen.

Del diseño a la obra: mantener la coherencia del proyecto

Nuestro trabajo no termina con los planos.

En función del alcance del encargo, Studio Tamy puede acompañar el proyecto desde los primeros estudios de viabilidad hasta el desarrollo arquitectónico, los procedimientos administrativos, la coordinación técnica, la consulta de empresas y el seguimiento de la ejecución.

Esta continuidad nos parece esencial.

Durante la obra es necesario comprobar los trabajos, coordinar las interfaces entre empresas, resolver cuestiones técnicas, revisar determinados detalles, validar materiales y muestras y tomar decisiones sin perder de vista la coherencia general.

Es también en esta etapa donde cobra sentido la precisión del trabajo realizado previamente.

El objetivo es evitar que la arquitectura definida inicialmente pierda progresivamente su coherencia a medida que aparecen condicionantes, y poder adaptarla de manera inteligente cuando resulte necesario.

Una arquitectura contemporánea vinculada a su entorno

Salón de un chalet contemporáneo ampliamente abierto al paisaje de montaña

Trabajar en montaña obliga también a plantearse la integración arquitectónica.

No creemos que la arquitectura contemporánea deba reproducir literalmente la arquitectura tradicional para pertenecer a un territorio.

La piedra, la madera, las cubiertas inclinadas, las proporciones de las aperturas y los muros de contención forman un vocabulario arquitectónico que puede reinterpretarse.

Buscamos un equilibrio entre arquitectura contemporánea, paisaje e identidad local, evitando tanto la imitación sistemática como una arquitectura desconectada de su entorno.

Esta integración depende tanto de la implantación y los volúmenes como de los materiales, de su puesta en obra y de la precisión de los detalles.

Pocos proyectos, seguidos directamente

También hemos decidido limitar voluntariamente el número de proyectos que desarrollamos de manera simultánea.

Esto nos permite mantener una implicación directa en las decisiones importantes, conocer cada proyecto con precisión y garantizar una continuidad entre las primeras conversaciones, el diseño y la obra.

No buscamos aplicar una misma firma formal a todos los proyectos.

Preferimos construir una respuesta específica para cada lugar, programa y forma de habitar, y desarrollarla con suficiente precisión para mantener su coherencia hasta la realización.

Cada proyecto es diferente, pero nuestro objetivo permanece: crear una arquitectura precisa, coherente y duradera, del lugar al detalle.

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project@studio-tamy.com

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