Piedra seca en Andorra : aprender una técnica para comprender el territorio

Esta semana, en Studio Tamy hemos cambiado durante unos días los planos, las pantallas y las muestras de materiales por piedras, herramientas y trabajo sobre el terreno.

Hemos participado en la octava edición de la formación en la técnica de construcción en piedra seca, organizada en Andorra por el Departament de Patrimoni Cultural y el Centre de Formació al Llarg de la Vida dentro del proyecto europeo PETRA. Este primer nivel está dedicado a comprender los principios de la técnica y a construir un muro desde su base.

Para nosotros, no se trata únicamente de aprender una técnica constructiva.

Es también una forma de entender mejor el territorio en el que trabajamos.

La piedra seca forma parte del patrimonio construido de Andorra y ha modelado durante siglos su paisaje. Muros, terrazas, caminos, cercados ganaderos, cabañas y conjuntos pastorales explican una manera de construir directamente vinculada a la montaña, a los materiales disponibles y a las necesidades de quienes habitaban y trabajaban este territorio.

1. ¿Qué es exactamente la construcción en piedra seca?

El principio parece sencillo: construir con piedra sin utilizar mortero para unir las piezas.

La realidad es mucho más precisa.

La estabilidad procede de la selección de las piedras, su colocación, su geometría, el contacto entre unas y otras y la manera en que las cargas se transmiten hacia el terreno.

No se trata de apilar piedras.

Hay que observar cada pieza, entender su forma, encontrar su posición y conseguir que participe en el equilibrio general del muro.

La propia descripción de la técnica de la piedra seca realizada por Patrimoni Cultural insiste en este principio: la resistencia se obtiene mediante el trabajo y encaje de las piedras y el aprovechamiento de la gravedad.

Trabajar físicamente con el material permite comprender algo que sobre un dibujo puede parecer abstracto: cada piedra condiciona la siguiente.

2. Una técnica que ha construido el paisaje de Andorra

La piedra seca está estrechamente vinculada a las actividades históricas del país: agricultura, ganadería y, en determinados ámbitos, industria del hierro.

No se utilizaba como un recurso decorativo. Respondía a necesidades muy concretas.

Los muros permitían dividir parcelas y controlar el ganado. Los márgenes sostenían el terreno y formaban terrazas cultivables. Los caminos facilitaban el desplazamiento por la montaña. Las cabañas ofrecían refugio y espacios de trabajo.

El Arxiu Nacional d’Andorra ha documentado la importancia de estas construcciones en la transformación del paisaje. Kilómetros de muros y estructuras terminaron configurando tanto los fondos de valle como los paisajes de alta montaña.

La arquitectura aparece aquí como una consecuencia directa del territorio y del uso.

3. Muros, pletas, terrazas, cabañas, caminos y puentes

La misma lógica constructiva puede adoptar formas muy diferentes.

En Andorra encontramos muros de cierre destinados a separar terrenos o contener el ganado; pletes para agrupar los rebaños; muros de contención y feixes que permiten adaptar las pendientes a usos agrícolas; cabañas pastorales; caminos y pavimentos de piedra.

Las formaciones de piedra seca desarrolladas en Andorra han abordado precisamente la construcción y restauración de muros, cabañas, caminos e incluso estructuras como puentes, mostrando la diversidad de aplicaciones de la técnica.

La piedra también está muy presente en la arquitectura tradicional andorrana. Conviene, sin embargo, distinguir entre construcción en piedra y construcción en piedra seca.

Muchos edificios tradicionales utilizan mampostería con mortero y no pertenecen estrictamente a esta última técnica.

4. ¿Qué es un orri?

El término aparece con frecuencia cuando se habla del patrimonio de alta montaña andorrano.

Un orri no designa simplemente una pequeña cabaña.

Históricamente es un conjunto de estructuras relacionado con la explotación de rebaños, especialmente ovinos y caprinos, y con actividades como el ordeño y la elaboración de queso.

Las investigaciones arqueológicas realizadas en la Vall del Madriu-Perafita-Claror muestran conjuntos que pueden combinar cabañas, pletas, corrales y munyidores, corredores por los que se hacía pasar progresivamente al ganado.

Los Orris de Setut, Emportona, Encenrera o Estany Forcat muestran cómo estas construcciones formaban auténticos sistemas productivos de montaña, y no objetos aislados.

Entender esta diferencia ayuda a leer el paisaje de otra manera.

5. ¿Por qué puede mantenerse en pie un muro sin mortero?

Precisamente porque la construcción no depende de un material que “pegue” las piedras.

Un muro de piedra seca trabaja mediante masa, gravedad, geometría y rozamiento.

Los estudios sobre las estructuras de piedra seca de los valles de Andorra permiten entender la variedad y la lógica constructiva de estos elementos.

Los muros pueden utilizar dos caras de piedra vinculadas entre sí, piezas que conectan ambos paramentos y un núcleo interior correctamente construido. En los muros de contención, la geometría y la inclinación del paramento ayudan a resistir el empuje del terreno.

La colocación también debe evitar la continuidad de juntas débiles y repartir correctamente las cargas.

En las cabañas aparecen soluciones todavía más sofisticadas. Algunas cubiertas tradicionales utilizan la falsa cúpula, aproximando progresivamente las hiladas hasta cerrar el espacio. Las Cabanes del Castellar conservan en Andorra ejemplos de este principio constructivo.

Una técnica aparentemente elemental contiene, en realidad, mucha geometría y conocimiento estructural.

6. Una construcción adaptada a la montaña

La piedra seca tiene otra característica especialmente interesante: su relación con el agua.

A diferencia de un muro completamente impermeable, las juntas permiten el paso y drenaje de parte del agua.

En terrenos agrícolas y de montaña, los muros ayudan a estabilizar los suelos, limitar la erosión y gestionar la escorrentía.

El Departament de Patrimoni Cultural también destaca su contribución a la biodiversidad y su capacidad para integrarse en el paisaje utilizando materiales disponibles en el entorno.

Mucho antes de que habláramos de construcción sostenible, esta arquitectura ya respondía a una lógica muy directa:

usar un material disponible cerca, transformarlo lo mínimo posible y colocarlo de manera que pueda trabajar durante décadas.

7. Patrimonio, pero también conocimiento vivo

En 2018, la UNESCO inscribió el arte de construir en piedra seca y sus conocimientos asociados en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

En 2024, la UNESCO amplió oficialmente esta inscripción para incorporar a Andorra, junto con otros nuevos países participantes.

La elección del patrimonio inmaterial es significativa.

Lo que se protege no son únicamente los muros existentes.

También se protege el conocimiento necesario para construirlos, mantenerlos, repararlos y transmitir la técnica.

Por eso la formación desempeña un papel esencial.

Iniciativas como Primera Pedra y, actualmente, el proyecto europeo PETRA y las formaciones vinculadas a la piedra seca participan precisamente en la documentación, conservación y transmisión de este patrimonio.

8. ¿Qué puede aprender la arquitectura contemporánea de la piedra seca?

Trabajar hoy con piedra seca no significa intentar reproducir literalmente la arquitectura del pasado.

Lo interesante está en comprender por qué funciona.

La técnica habla de economía de medios, conocimiento del material, adaptación al relieve, drenaje, durabilidad y capacidad de reparación.

También demuestra que una construcción puede pertenecer profundamente a un lugar sin necesitar un gesto formal espectacular.

Estas ideas siguen siendo actuales.

En un proyecto contemporáneo en Andorra, conocer la piedra seca puede ayudar a pensar un muro de contención, un límite de parcela, un acceso, un jardín o una intervención paisajística.

En otros casos, la técnica no será la solución adecuada.

El objetivo no es utilizar piedra seca en todos los proyectos, sino saber reconocer cuándo tiene sentido hacerlo y cómo debe hacerse correctamente.

9. Aprender con las manos cambia la forma de proyectar

Como arquitectos, estamos acostumbrados a representar materiales mediante plantas, secciones, detalles y especificaciones.

Construir introduce otra escala de comprensión.

El peso de una piedra, la irregularidad de sus caras, la dificultad para encontrar un buen apoyo o la importancia de una pieza colocada veinte centímetros más abajo se entienden de otra manera cuando se experimentan directamente.

Esta relación entre dibujo y ejecución nos parece fundamental.

No pretendemos sustituir el conocimiento de los artesanos especializados.

Al contrario.

Conocer mejor la técnica permite dialogar con ellos con mayor precisión, proyectar detalles más coherentes y comprender mejor las consecuencias de una decisión dibujada.

10. Formarse para proyectar desde Andorra

Studio Tamy desarrolla su práctica desde Andorra.

Para nosotros, trabajar aquí implica algo más que aplicar un proyecto a una parcela situada dentro de las fronteras del país.

Significa conocer el clima, la topografía, los materiales, las técnicas y la cultura constructiva que han dado forma al territorio.

La formación en piedra seca forma parte de ese proceso.

No buscamos reproducir una imagen tradicional de manera literal.

Nos interesa comprender los principios que hay detrás de ella para poder decidir, proyecto a proyecto, qué merece conservarse, qué puede reinterpretarse y qué puede enseñarnos hoy la arquitectura vernacular.

Construir un muro durante una semana no convierte a un arquitecto en marger.

Pero cambia la manera de mirar el siguiente muro.

Y, para nosotros, esa mirada también forma parte del proyecto.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa construir en piedra seca?

Significa construir mediante la selección y colocación de piedras sin utilizar mortero como material de unión. La estabilidad se obtiene mediante la geometría, el contacto entre las piezas, la gravedad y una correcta disposición del conjunto.

¿Qué es un orri en Andorra?

Un orri es un conjunto pastoral de montaña relacionado históricamente con la explotación de rebaños, especialmente con el ordeño y la producción de queso. Puede integrar cabañas, corrales, pletas y munyidores.

¿La piedra seca sigue utilizándose actualmente?

Sí. Además de la restauración del patrimonio existente, puede utilizarse en obra nueva, paisajismo, muros, caminos y otras intervenciones cuando las condiciones del proyecto y del lugar son adecuadas.

¿La piedra seca de Andorra está reconocida por la UNESCO?

Sí. El arte de la construcción en piedra seca fue inscrito inicialmente por la UNESCO en 2018 y la inscripción se amplió en 2024 para incorporar oficialmente a Andorra.

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